Los valores y la verdad
Se considera la ''verdad'' como un valor ético, pues dá sentido al respeto ante los demás hombres, constituye uno de los pilares básicos sobre los que se asienta la conciencia moral de la comunidad y abarca todos los ámbitos de la vida humana. La "verdad", es definida semánticamente "como el momento en el cual una intención, un propósito, deben encontrar una verificación en la realidad". Sin embargo cada sistema filosófico implica y encarna una determinada concepción de la verdad, es decir el modo de relacionarse cognoscitivamente el hombre con la realidad. La verdad como valor ético
Lupe Martínez
Redes sociales un código equívoco
Los valores y la verdad
La verdad está
estrechamente vinculada con las virtudes, y las virtudes están estrechamente
relacionadas con los valores. Los valores son los que permiten darle un sentido
a la vida humana.
Para determinar el
origen de la verdad, la relación entre el sujeto y el objeto, sobresale la
subjetividad y objetividad de los valores ya que nuestra actitud ante las cosas
establece la esencia del valor o porque las cosas o los hechos tienen un valor
que despierta en nosotros una reacción de agrado o desagrado.
El subjetivismo
establece que los valores son una proyección de nuestro ser sobre las cosas, es
decir, el sujeto es el que les da el valor a las cosas y es por eso que a
algunos les gustan y a otros no. Además, la variación del valor no sólo se
encuentra de un sujeto a otro, sino también de un estado de conciencia a otro
del mismo individuo.
El objetivismo
postula que los valores son y valen por sí mismos, independientemente del
sujeto que los observa. Las cosas tienen valor para los individuos aunque éstos
no las conozcan o, aún conociéndolas, no las aprecien.
Los valores
afectan todo el conjunto de la existencia humana. Los individuos no pueden
tomar ninguna decisión sin que ésta sea coherente con los valores establecidos
socialmente.
La verdad es un
valor vinculado a la honestidad, que implica la actitud de mantener en todo
momento la veracidad en las palabras y acciones. Ser sincero es decir siempre
la verdad. Parece tan sencillo, pero resulta difícil para algunas personas.
Actuar de forma
sincera implica decir la verdad siempre, tanto en la vida privada como en la
vida social y pública. La verdad requiere el valor de no importarnos “el qué
dirán”. Pero hay que tener cuidado de no confundir la verdad con el chisme y la
especulación.
La palabra no
constituye el medio único y visible de este valor; también se evidencia en
nuestras actitudes, como cuando aparentamos ser una persona que no somos, para
sacar provecho en diferentes circunstancias: trabajo, amistad, negocios,
círculo social. Mostramos una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos,
educados, de buenas costumbres. Al final, eso se descubre produciendo una gran
desilusión: “no era como yo pensaba”, “creí que era diferente”, “si fuese sincero,
sería otra cosa”.
No solo debemos decir la verdad, sino también actuar
conforme a ella, lo cual vincula tres valores: verdad, humildad y valor. Si nos
mostramos tal cual somos en realidad, nos hace ser congruentes con lo que
decimos, hacemos y pensamos. De esta manera, logramos el reconocimiento y la
aceptación de nuestras cualidades, pero también de nuestras limitaciones: los
demás nos aceptarán como somos.
Monica Criollo Correa
Redes sociales un código equívoco
Hoy en día, es imprescindible el valor que le
damos a los nuevos desafíos que nos trae la tecnología; las redes sociales. Es
tan predominante y precario el pequeño espacio en que vivimos que creamos
valores a través de estos cambios, cada cosa que nos ofrecen lo incrustamos a
nuestra vida, ¡como si fuera algo tan preciado, como si no pudiéramos vivir sin
los cambios! Está claro que en la actualidad, las nuevas tecnologías se han
convertido en una herramienta fundamental para el manejo de la información,
dándole un valor y efectividad en su uso para propósitos didácticos, ya no es
suficiente con tener libros, y comunicarse de forma presencial, ya todo se
practica y se maneja de manera virtual.
Las
redes sociales son una fuente de comunicación «exitosa»
que ha influenciado a personas de todos los estratos y edades, incluyendo a la
infancia; niños entre 4-5 años, (niños que deberían estar jugando con los
juguetes) Las personas más
vulnerables hacen que su vida social gire en torno a las redes sociales son los
adolescentes, por su flexibilidad en la
adaptación, porque en ésta edad es importante sentirse aprobados, y por su
deseo de interactuar de alguna forma con otra gente; igualmente las amas de
casa, que encuentran en la red un alivio frente al cansancio y rutina a la que
se ven sometidas día a día; así como también las personas que no tienen fijadas
metas a largo plazo, con miedo al fracaso personal, con baja autoestima, y
quienes sienten una necesidad de aparentar y publicar indiscriminadamente su
intimidad.
Según
Abello,nos
indica que "este tejido de relaciones se ha fortalecido a medida que sus
miembros aumentan la confianza en ella y los procesos de comunicación se han
ampliado”
Esta
influencia ha presentado problemas en la vida de cada persona, problemas que
van demudando con el tiempo, tornándose cada vez mas ineludibles, algunas
manifestaciones que ha traído consigo este fenómeno son: enfermedades sicológicas,
trastornos en la personalidad; la baja autoestima, depresión por daños a la
privacidad, el control de sentimientos de rivalidad, entre otros, y es que es
tan fácil acceder a las redes sociales, ¡es tan elemental! , debido a que no
solo son canales de comunicación sino de entretenimiento , la persona pierde el
interés en realizar actividades que en la cotidianidad realizaba como: salir
con los amigos y familia, estudiar,
hacer deporte, ir al cine, ir al rio, caminar y sacar a la mascota;
terceros que son
afectados por este fenómeno.
Una vez ya citado algunos de los problemas que fomenta las redes sociales; experimento de la globalización, cabe resaltar otro problema que cada vez afecta a esta sociedad precaria ,el oportunismo salvaje de fuerzas externas que promueven el consumismo a través de las redes sociales, incitando el consumo excesivo de bienes y servicios, considerándolos como prioridad para llevar una vida más “plena”, he aquí donde radica la desigualdad social, protagonista y cómplice de las promesas falsas como; tener una belleza superior, causar mayor sensación en la personas o admiración, son fenómenos que traslapan los prejuicios sociales, permitiendo que se exterioricen y se fomentan a través de las redes sociales, lo cual determina la enfermedad del siglo XXI, una enfermedad que desestabiliza las interacciones humanas “sanas” con el medio.
Una vez ya citado algunos de los problemas que fomenta las redes sociales; experimento de la globalización, cabe resaltar otro problema que cada vez afecta a esta sociedad precaria ,el oportunismo salvaje de fuerzas externas que promueven el consumismo a través de las redes sociales, incitando el consumo excesivo de bienes y servicios, considerándolos como prioridad para llevar una vida más “plena”, he aquí donde radica la desigualdad social, protagonista y cómplice de las promesas falsas como; tener una belleza superior, causar mayor sensación en la personas o admiración, son fenómenos que traslapan los prejuicios sociales, permitiendo que se exterioricen y se fomentan a través de las redes sociales, lo cual determina la enfermedad del siglo XXI, una enfermedad que desestabiliza las interacciones humanas “sanas” con el medio.
Cabe
resaltar que las interacciones humanas, comprenden todas las exteriorizaciones
y manifestaciones de la vida inter-humana que son investigables en forma de procesos
sociales, relaciones sociales y configuraciones sociales, por esto la
importancia de un buen uso de las técnicas y herramientas de la tecnología.
Este
fenómeno, sin duda, resulta ser un código equívoco en la actualidad, por lo
tanto sería difícil negarnos ante la posibilidad de repeler su uso, lo que si
podemos hacer es controlarnos ante tan innovadora herramienta, su uso debe ser
mesurado.
Si creamos formas de vivir la vida, además de
comunicarnos, podremos vivir una vida plena y tranquila.
Daniela Cano Zamora
No hay comentarios:
Publicar un comentario